martes, 14 de abril de 2009

Frei candidato único y nueva etapa de campaña


La primaria realizada en la VI y VII región si bien no tuvo grandes sorpresas en sus resultados finales –un triunfo contundente e inapelable del senador Frei (64 %), aunque un desempeño electoral digno de parte del senador Gómez (35,9%)-, ha servido para despejar definitivamente la candidatura única de la Concertación para la próxima contienda presidencial de diciembre de este año, y poder pasar a una nueva fase de campaña mucho más explícita y organizada.



La política tiene ciertos ritos y conviene pasar por ellos. Por lo general sirven para ir dotando los procesos de decisión de más legitimidad y para ir sumando voluntades. El PRSD consideró necesario forzar esta primaria, y existía el acuerdo político de los partidos de la Concertación de realizarlas en caso de existir más de un precandidato presidencial. Y así se hizo.

No obstante existían en la decisión en torno a estas primarias varios riesgos, que con los resultados de ayer lograron en buena medida conjurarse.

Por una parte, existía el temor que la participación ciudadana fuera muy baja, teniendo como parámetro una primaria particularmente reñida como la del 99. Sin embargo, se logró una movilización electoral cercana a las 50 mil personas, lo que resulta suficiente y razonable en términos de participación dada las condiciones de baja competitividad e intensidad que tenía esta elección.

No obstante ello, no debiera asumirse una lectura complaciente con la participación electoral alcanzada en estas primarias, y es evidente que queda por delante un importante trabajo en terreno para lograr motivar y movilizar el activo y al electorado concertacionista, tarea que recién comienza ahora que ya se ha definido el candidato único del progresismo.

El segundo riesgo, nacía de la posibilidad que no se cumpliera con el resultado de 20 puntos de diferencia, y que el proceso de primarias se prolongara por varias semanas más. Ello hubiera comenzado a generar un daño en la candidatura del senador Frei en el sentido que éste no podría desplegarse a plenitud en torno al eje progresismo/derecha neoliberal, que es la verdadera contradicción que hoy cruza la política chilena. Finalmente, ese riesgo se conjuró con el claro triunfo del senador Frei.

Una mención aparte merece el comportamiento reciente del PRSD. Es evidente que en decisiones como las “dos listas” de concejales, o en ésta de forzar una primaria teniendo escasas posibilidades electorales (como se demostró), este partido ha privilegiado mucho más sus propios intereses que el “bien común” de la Concertación. En el caso de las “dos listas” privilegió aumentar sus candidatos y evitar tener que dirimir internamente candidaturas, generando el esquema de “dos listas”, lo que envió una fuerte señal de desunión al electorado concertacionista.

Por su parte, con su decisión a ultranza de forzar una primaria, lo que ha buscado es privilegiar su propio perfilamiento en desmedro de la unidad de la Concertación, lo anterior coronado con las declaraciones del senador Gómez de proclamarse “el segundo partido de la Concertación”. Esta última afirmación resulta sumamente pueril y no merece mayores comentarios.

En síntesis, no se puede soslayar este comportamiento que ha venido exhibiendo el PRSD, y en menor medida, el PPD, pues ello implica que algunos partidos de la coalición deben asumir los costos en términos de su perfilamiento y sacrificar intereses propios, mientras otros giran a la “cuenta” del comportamiento unitario y responsable de los demás. Sin duda, se trata de un modo de entender la relación entre aliados que claramente no es sustentable hacia futuro.

Por otra parte, la reciente primaria ha dejado en evidencia la necesidad de pasar a una etapa superior de organización de la campaña del senador Eduardo Frei. La disposición y esfuerzo del candidato no se corresponde con una estructura de campaña que resulta precaria, tanto en los temas programáticos como territoriales. Se debe ir hacia la conformación de un Comando de Campaña en forma, siguiendo la experiencia que ha permitido a la Concertación ganar más de 14 elecciones a la derecha en los últimos 20 años. Sobre este aspecto es mejor no ponerse demasiado innovador y “creativo”, y asumir las formas organizativas y de despliegue de campañas que han dado exitosos resultados en los últimos años.

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